Devocional de hoy, 06 de junio

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LA ESENCIA DE LA BENDICIÓN


“Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz”. (Números 6:24-26)

PASAJE COMPLEMENTARIO:

Génesis 12:1-3
“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”


Los planes y propósitos de Dios desde que fuimos creados, ha sido siempre bendecirnos. La bendición verdadera no es simplemente el equivalente a la prosperidad económica, las posesiones o el éxito. En el Nuevo Testamento, el término más usado al transmitir bendición viene del vocablo griego, de donde nacen nuestras palabras elogio y elogiar. Literalmente significa “hablar bien de…” o expresar alabanza.

Este tipo de bendición consistía en invocar de forma verbal, el poder de Dios en la vida de otro. Una bendición es la forma de pedir que el favor divino de Dios descanse sobre nosotros. A través de este pasaje entendemos lo que debe ser una bendición:

BENDICION ES:

  • El deseo que Dios nos dé su favor y protección
  • Que seamos complacidos
  • Se apiade y compadezca de nosotros en la dificultad
  • Nos dé su aprobación ante lo que emprendamos
  • Nos dé su paz.

La esencia de la bendición de Dios radica en la seguridad de que le pertenecemos y que él se deleita en ello con nosotros. Conocer esto es motivo suficiente para que experimentemos hoy la más suprema satisfacción y realización personal; esto es lo que significa poseer la bendición de Dios.

Ser una persona bendita es conocer, sentir y disfrutar de la seguridad que da Dios. Es la experiencia de sentirnos escogidos, protegidos, valorados y amados por él. Vivir bendecidos, es disfrutar del regalo de Dios para que en todo nos vaya bien, siendo prosperados en todos nuestros caminos, recibiendo el favor de Dios todos los días de nuestra vida.

Disfrutar de esta riqueza y de su favor, depende también de nosotros, nuestro Padre Celestial, extiende el ofrecimiento, pero aceptarlo es nuestra decisión. Yo creo ¡imposible desechar tan maravilloso ofrecimiento de nuestro Padre! Esto debe llevarnos a caer rendidos ante él dándole mil y mil gracias y manifestándole a Dios nuestro amor.

HABLEMOS CON DIOS
“Padre maravilloso, me siento privilegiado de tener tu bendición, se que me has apartado para amarme, cuidarme y alegrar mi vida. Ahora te pido que pueda llevar tu bendición a muchos para que también la disfruten, Amén”.

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