Pico y Placa en Bogotá es obsoleto y debe revisarse: Armando Gutiérrez

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Así lo afirmó el Concejal de Bogotá, Armando Gutiérrez, quien sostuvo que este sistema de control vehicular particular en la ciudad, ya cumple 22 años de funcionamiento y debe ser modificado, asumiendo en los próximos años el reto de cubrir la demanda por una mayor y mejor oferta de servicios públicos asociados a la movilidad. 

El cabildante señaló el análisis de congestión y movilidad que la consultora INRIX, compañía privada de Estados Unidos, realizó en más de 200 ciudades y cerca de 38 países con el objetivo de generar información para la toma de decisiones en política pública y en el cual, Moscú, Estambul, Bogotá, Ciudad de México y Sao Paulo ocuparon los primeros cinco lugares del ranking del embotellamiento global de 2018.

“Bogotá se ubicó como la ciudad con mayor congestión vehicular en América Latina, según el Global Traffic Scorecard. Este fenómeno se da por el rápido crecimiento con severas limitaciones geográficas y la poca inversión en transporte público en comparación con otras ciudades; el mal estado de algunas vías, y, desde luego, el aumento año tras año del parque automotor, conformado por todo vehículo motorizado matriculado en el distrito; la falta de cultura ciudadana, el incumplimiento de normas básicas de tránsito, choques simples y siniestros viales”, manifestó Gutiérrez.

Si se tienen en cuenta otras cifras, como las del Observatorio de Movilidad, a diciembre de 2017: en Bogotá, había un total de 2’315.250 vehículos registrados, cantidad que se duplicó en 10 años, en comparación con el año 2007. En los estratos 2 y 3, que concentran el 75% de la población, se encuentra el 60% de los vehículos; el 18% de los hogares de estrato 1 tienen al menos un vehículo; y más del 80% de los hogares en los estratos 5 y 6 tienen al menos un vehículo. En un día hábil, los bogotanos realizan 13’325.901 viajes, principalmente entre el hogar y los lugares de trabajo y estudio. En el transporte público masivo y colectivo (Transmilenio, alimentadores y SITP) se hacen el 43% de los viajes; de forma peatonal el 23%; en automóvil el 12%, principalmente usado por habitantes de estrato 5 y 6; y por último, en motocicleta se concentra el 5% de los viajes, la cual es más usada por los habitantes de estrato 1, 2 y 3.

Uno de los cambios más importantes que tuvo esa medida se dio mediante decreto de la Secretaría Distrital de Movilidad el cual quedó en firme a finales del 2019, y que establece que los conductores pueden pagar un valor anual para estar exentos del pico y placa, con el objetivo de desincentivar el uso de un segundo automóvil y generar ingresos para el sector movilidad y también estipula que los carros blindados (hoy, 15.000 en la ciudad) empezarán a tener pico y placa pero también pueden beneficiarse de la nueva medida. Los blindados que pertenecen a la Unidad Nacional de Protección continuarán exentos de pico y placa.

Ante la inquietud de si este último cambio en la medida del “pico y placa” sería o no efectivo, dice el concejal, que es importante conocer el desarrollo y alcance de esa norma expedida por el Distrito hace 22 años bajo el Decreto Distrital 626 de 1998, creada en razón del alto flujo vehicular en la ciudad causante de congestiones que impedían el adecuado desplazamiento de los vehículos durante los días hábiles. Y con lo anterior, ver que la medida del pico y placa (incluyendo sus modificaciones) ha perdido paulatinamente su efectividad para dar solución al problema de la congestión en Bogotá.

“Dado el crecimiento del parque automotor es difícil que sólo con el pico y placa se logre el punto óptimo que se obtuvo a principios de los 2000, a menos que se implementen otras medidas, como el mejoramiento de la malla vial o de la calidad del sistema de transporte público serían viables, pero si sólo se maneja el pico y placa, la medida debería ser aún más restrictiva de lo que ha sido antes, teniendo en cuenta que no hay ninguna medida que restrinja el crecimiento del parque automotor.

En pocas palabras, es importante desincentivar el uso de vehículo particular, pero también lo es el derecho de los ciudadanos a desplazarse, pues no todos cuentan con el presupuesto para pagar por dicho permiso. La medida del pico y placa favorecería a los conductores que tienen la capacidad de pago y que hacen uso del automóvil, pero también debemos pensar en los sectores de la población que deben transportarse a diario en transporte público u otros medios como única opción, en lo cual la medida se queda corta.

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