La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, confirmó que la cifra de víctimas mortales aumentó a 30 tras el potente terremoto de magnitud 7,1 ocurrido el pasado 28 de julio de 2026, tras la recuperación de cuatro cuerpos bajo los escombros del centro comercial Aeon en Kumamoto. El sismo causó graves daños materiales, incendios y cortes de servicios en la prefectura, agravados por réplicas continuas y una intensa ola de calor que afecta a la zona.

Asimismo, en una fábrica de papel de Yatsushiro, el colapso de una chimenea dejó un saldo trágico de cinco personas fallecidas y cuatro operarios reportados como desaparecidos. El desabastecimiento provocado por la catástrofe ha generado largas filas de damnificados intentando conseguir provisiones básicas de agua potable y gasolina.

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