Los Gestores de Convivencia de Bogotá muestran su lado humano en medio de manifestaciones, emergencias y situaciones de tensión. Aunque su labor se identifica con la chaqueta roja, detrás de ella hay padres, madres, hijos y ciudadanos que también sienten miedo. Desde hace 18 años, utilizan el diálogo, la escucha y la mediación para prevenir y resolver conflictos.

Su trabajo comienza antes de que los conflictos escalen, mediante el análisis del territorio y la identificación de posibles riesgos. En situaciones críticas, pueden pasar de la mediación a proteger y evacuar ciudadanos, además de brindar primeros auxilios y activar los servicios de emergencia. También priorizan a niños, mujeres gestantes, adultos mayores y personas vulnerables.

La labor de los gestores no termina cuando desaparece el conflicto, pues evalúan lo ocurrido y mantienen el diálogo con las comunidades. Su trabajo también se extiende a emergencias nacionales, como la organización de ayudas para las regiones afectadas por el terremoto. Así, representan una labor basada en la empatía, la vocación de servicio, la resiliencia y el compromiso con la ciudadanía.

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