
En 2025, Bogotá logró reducir 9 de los 11 delitos de alto impacto, avanzando en la recuperación de la seguridad para que la ciudadanía transite con mayor tranquilidad.
Bogotá recibió en 2024 una ciudad con serias debilidades en materia de seguridad, marcadas por desarticulación institucional, baja inversión, infraestructura estancada y capacidades operativas limitadas.