El consumo de pescado en Colombia ha crecido significativamente en la última década, pasando de 5,3 kg a 11,4 kg per cápita al año. Este aumento refleja un cambio en los hábitos alimentarios hacia opciones más saludables y una mayor disponibilidad del producto, impulsada principalmente por el crecimiento de la acuicultura. Para esta Semana Santa, se proyecta un consumo cercano a 50.000 toneladas, acorde con el comportamiento estacional de la demanda. Además, el sector pesquero se consolida como un pilar clave para la seguridad alimentaria del país. También representa una fuente importante de ingresos para miles de familias.
El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Agricultura, lidera acciones para garantizar el abastecimiento y el consumo seguro de pescado. Estas medidas se desarrollan en articulación con entidades como la AUNAP, el INVIMA y las Secretarías de Salud. Durante la temporada, se espera estabilidad en los precios en las principales centrales mayoristas, con variaciones menores al 10%. Asimismo, se han fortalecido los operativos de monitoreo, control e inspección en plazas y establecimientos. Todo esto busca asegurar la calidad, trazabilidad y seguridad del producto para los consumidores.
En ciudades como Bogotá, se han implementado planes especiales en centrales de abastecimiento como Corabastos para garantizar la oferta de pescado fresco. Las autoridades han reforzado controles sanitarios y operativos en puntos críticos de comercialización. Además, se promueve el consumo responsable junto con otros alimentos tradicionales como papa, yuca y plátano, típicos de la temporada. Las entidades hacen un llamado a comprar en lugares confiables y verificar las condiciones del producto. Con estas acciones, se fortalece la seguridad alimentaria y el bienestar de los hogares colombianos.